PAVIMENTO EXTERIOR

 

¿QUE TIPOS DE PAVIMENTO EXTERIOR EXISTEN?

 

Cuando se diseña un espacio exterior, decidir qué tipo de pavimento se coloca depende del espacio, de la orientación y de la relación que tendrá con otros elementos exteriores o interiores.

Además, muchas veces la única intervención que se planea en los espacios exteriores es la de pavimentarlos, por lo tanto, es la herramienta más potente para dotar de carácter y diseño ichos espacios.
A continuación, expondremos qué tipos de pavimentos son los más utilizados en los espacios exteriores y cuáles son sus ventajas y desventajas respecto a otras soluciones.

 

BALDOSA CERÁMICA DE GRES PORCELÁNICO.

Es el acabado que más se ha utilizado para el pavimento de espacios exteriores como patios o terrazas de edificios de viviendas. Se ofrecen múltiples opciones según colores, texturas y dimensiones.

Acostumbran a utilizarse medidas aptas para el transporte y colocación manual que oscilan entre los 30 cm a los 80cm por lado. Pueden ser cuadradas, rectangulares o de diferentes formas ortogonales o trapezoidales.

También se pueden crear cenefas y mosaicos con la combinación de diferentes modelos, o diseñar la pieza a medida.

Su uso hoy en día es muy extendido, ya que es un material muy duradero y resistente, y presenta un buen comportamiento a la humedad. Es importante que presente un cierto grado de rugosidad para evitar y minimizar el riesgo de deslizamientos.

Es una solución económica y que presenta poco mantenimiento con una limpieza fácil y una reparación sencilla.

BALDOSA DE PIEDRA

La piedra es un material noble muy resistente y duradero. Existen diferentes tipos de baldosas según la procedencia y tipo de piedra, que ofrecen diferentes cualidades específicas.

El formato y el color dependerá en gran medida del tipo de piedra y su proceso de extracción. Se suelen utilizar piedras calizas, pizarras y mármoles.

Es un material natural que dependiendo el tipo y tratamiento puedes ser más o menos poroso. Es por eso que para una duración del color y textura se dé un mantenimiento y limpieza específicas.

Su precio suele ser más elevado que el de las baldosas cerámicas ya que es un material natural costos de extraer y manipular.

TARIMA DE MADERA NATURAL

Es la opción que va a aportar más calidez al espacio, ya que el material en sí lo es. Su colocación es a base de tablones de madera sobre rastreles de madera formando una tarima. Se utilizan las maderas más duras y resistentes de tipo tropical o bien coníferas.

Es importante seguir un correcto mantenimiento de este tipo de pavimentos para mantener las cualidades del material el mayor tiempo posible. Es por eso que se deben aplicar periódicamente barnices o aceites que protejan el color y la capa superficial del material. La frecuencia dependerá de la incidencia solar y del rozamiento que sufra la madera.

TARIMA SINTÉTICA

Es la alternativa a la colocación de tarima de madera natural. Se trata de listones de materiales sintéticos tipo composite (mezcla de PVC y virutas de madera) que no necesitan mantenimiento y que su aspecto es muy parecido a la madera natural.

Existen diferentes tipos de colores y dimensiones, y ofrecen una buena resistencia y durabilidad. Su precio es similar al de la tarima natural pero como hemos comentado, su mantenimiento es muy bajo.

Hay que tener en cuenta que, si tiene una alta incidencia y exposición al sol, la temperatura de contacto puede ser elevada.

HORMIGÓN

Es la opción más sencilla donde se aprovecha el elemento que aporta resistencia (estructural) y se da un tratamiento a la superficie para que este mismo sea el acabado. Es una opción económica y que puede dar un aire industrial a los espacios.

 

Tipos de acabados:

 

Rallado: Estas superficies mediante un cepillo se procede al rallado de la superficie en una dirección concreta, aportando rugosidad y textura.

Fratasado: Es la opción que ofrece un resultado más liso y uniforme. Se añade polvo de cuarzo u otros minerales al hormigón, pudiendo además añadir pigmentos.

Impreso: Esta solución se basa en la utilización de moldes cuando el hormigón está fresco, para crear el dibujo deseado. El resultado final es una imitación de un pavimento a base de baldosas.

Como vemos, existen muchas posibilidades y, como hemos explicado, la solución más adecuada dependerá del presupuesto, el uso del espacio y la relación con otros elementos.

 

PROTECCIONES SOLARES

 

Las ventanas son las encargadas de crear un vínculo directo entre el interior y el exterior de nuestro hogar.

Las cualidades de una ventana o apertura recaen en su característica de permitir iluminar y/o ventilar el espacio interior, además de que con su cualidad de transparencia permiten tener relaciones visuales hacia otros espacios, ya sean interiores o exteriores.

Con todo ello, en ciertos momentos de nuestro día a día, necesitamos tener un control de esta transparencia.

En cuanto al control lumínico, en las ventanas orientadas a norte, será un control mínimo, ya que no hay incidencia directa del sol.

En el otro extremo, encontramos las ventanas orientadas a sur, que es la que más horas de luz recibe, desde después del amanecer hasta antes del anochecer.

En las ventanas orientadas a este, el sol incide directamente desde el amanecer hasta el mediodía, al contrario de las orientadas a oeste, en las que el sol incide por la tarde hasta la última hora del día.

También es importante tener en cuenta el ángulo de incidencia. A primeras y últimas horas del día, el sol incide de una manera más baja y en las horas centrales del día el ángulo es más vertical.

De la misma manera, dependiendo de la estación del año, el ángulo de radiación solar será más vertical en verano que en invierno.

Es por ello que necesitamos de sistemas que nos permitan controlar la incidencia de la luz solar dentro de nuestra vivienda, para aquellos momentos en los que la actividad que se realiza no precise de altos niveles de iluminación natural.

Unas ventanas con su adecuado control solar, permiten llegar a reducir las pérdidas energéticas de la casa hasta en un 60%.

Para ello tenemos varios sistemas que nos permiten un control lumínico y que a la vez nos permiten controlar la privacidad de nuestro hogar.

Hay que tener en cuenta que los diferentes sistemas aportaran una imagen u otra al interior, además de suponer un ahorro energético.  No es fácil enumerar los sistemas, dispositivos o mecanismos de control solar, ya que cada caso requiere una solución particular.

Aun así, los diferentes sistemas los podemos dividir según su posición respeto a la ventana.

 

Sistemas interiores:

Los que se sitúan en el interior de la vivienda como los estores o cortinas, se utilizan sobre todo para asegurar y controlar el confort visual y controlar la radiación directa durante todo el año.

 

– Contraventanas:

Además de un control lumínico, proporciona una mayor seguridad, ya que supone una capa más de protección. Proporcionan una opacidad total de la apertura por lo que permite aumentar el nivel de privacidad del interior. Las contraventanas podemos encontrarlas también en el exterior. Su situación depende del espacio del que dispongamos para «guardar» las contraventanas cuando estén abiertas.

– Persianas:

Las persianas son los sistemas más utilizados y comunes en las viviendas. Proporcionan el control de la entrada de luz en el interior con la opción de llegar al oscuro total.

Además dan una sensación de mayor protección de los agentes exteriores, como pueden ser las personas o agentes meteorológicos.

Las persianas deben preverse con tiempo, durante la fase de proyecto, ya que la caja de persiana es un vacío más en la fachada, suponiendo a la vez un puente térmico y acústico.

También cabe remarcar que la caja de persiana, que debe ser registrable influirá en la imagen final del cerramiento.

Aun así, podemos encontrar diversas formas de adaptar la caja de persiana al espacio, des de «camuflarlo» en un vacío del falso techo, hasta incorporarlo en el falso techo en vez de en la fachada.

– Cortinas:

Como ya sabemos, las cortinas son protectores solares que se sitúan en el interior de la vivienda y que nos permiten controlar la radiación solar que entra.

Podemos encontrar des de cortinas totalmente opacas, que además de protegernos del sol nos proporcionan mayor privacidad, o cortinas con mayor transparencia, para cuando lo que nos interesa es reducir la cantidad de luz sin oscurecer del todo el interior.

Cabe la posibilidad de crear dobles capas de cortinas, según las necesidades.

También es importante la elección de un color adecuado, ya que cuanto más oscuro sea, absorbe mayor radiación que acabará entrando a nuestra vivienda.

– Stores:

Son también protecciones dónde el elemento es una lona, pero a diferencia de las cortinas, estas se recogen de manera horizontal, evitando que ocupen el espacio lateral de las ventanas y llegando incluso a poder esconderlas totalmente.

También es importante la elección del color y transparencia del store.

Sistemas exteriores:

Los sistemas de protección solar exterior, están diseñados para eliminar la entrada de calor. No permiten que la radiación llegue a entrar a través de la ventana, por lo que son especialmente útiles durante el verano.

En este apartado encontramos los toldos, persianas o lamas.

 

-Toldos:

los toldos son sistemas de protección solar a partir de una lona, que nos protege tanto de la radiación solar como de la lluvia. Es muy importante la elección del color del toldo, ya que este supondrá una mayor o menor absorción del calor de los rayos solares.

La diferencia en cuanto a la eficiencia puede llegar a un 15%, siendo más eficiente un toldo de un color claro que uno oscuro.

– Aleros:

Son sistemas de protección fijos que permiten un sombreamiento de la fachada y ventanas.

El control de la incidencia solar no depende de nosotros y no lo podemos controlar, pero si se piensa durante la fase de proyecto, puede proporcionarnos hasta un 40% menos de radiación solar.

Son ideales sobretodo en orientación sur, ya que el ángulo de incidencia es mucho más vertical que en otras orientaciones.

– Lamas orientables:

Las lamas orientables pueden ser verticales, más adecuadas para orientaciones este y oeste por la mayor inclinación de los rayos solares, u horizontales, mejores para la orientación sur, dónde la incidencia de los rayos es más vertical. Evitan la entrada de luz directa y permite regularla.

Finalmente, en la actualidad, también encontramos sistemas en los que las mismas ventanas permiten un control lumínico del sol.

Hablamos de vidrios reflectantes que su composición incluye una lámina de protección solar. Evitan la entrada de radiación solar de manera permanente, por lo que en invierno no permite aprovechar la radiación solar para calentar el interior de nuestro hogar.

La elección de una solución u otra, dependerá sobretodo del uso que le vayamos a dar, de la imagen final que queremos obtener y sobretodo de la necesidad de mayor o menor radiación y/o privacidad del espacio en cuestión.

A todo ello, hay que tener en cuenta del espacio del que disponemos para poder instalar o no un sistema u otro y en caso de ser un proyecto, tener en cuenta su instalación/normativa a la hora de pensar en nuestro nuevo hogar.