LA «VOLTA CATALANA» O BÓVEDA

Muchas de nuestra obras tratan de reformas y rehabilitaciones. En ellas encontramos todo tipo de elementos constructivos tradicionales, como la “volta catalana” o bóveda. Para saber cómo actuar frente a la conservación de dichos elementos, hace falta conocerlos.

¿Qué es la “volta catalana” o bóveda?

La “volta catalana” o bóveda de ladrillo plano es una técnica de construcción tradicional catalana, que consiste en cubrir un espacio mediante la colocación de diferentes capas de ladrillos planos, en forma abovedada.

Quizás tenemos interiorizado que las bóvedas las encontramos en edificios de carácter señorial, como iglesias o masías. Pero lo cierto, es que resulta ser un sistema constructivo perfeccionado en la época industrial, que podemos encontrar en viviendas más humildes.

Existen diferentes tipos de bóvedas según su forma y manera de trabajar estructuralmente hablando; de pañuelo, de cañón, bóveda tabicada, escaleras, …

¿Cómo se construye una bóveda?

Las bóvedas pueden ser decorativas, a modo de falso techo, o estructurales. Las estructurales suelen ser, o bien tabicadas o rigidizadas con tierra compactada.

Dependiendo del tipo de bóveda que se construya, se usará una cimbra que se irá corriendo a medida que avance la obra. En el caso de la bóveda de pañuelo y la escalera, no es necesario su uso.

En las reformas y rehabilitaciones que realizamos, combinamos diferentes materiales, luces y acabados que permiten aportar otro carácter al espacio. De ese modo, mantenemos la esencia del espacio, sacándole el máximo partido.

 

ARQUITECTURA Y REALIDAD VIRTUAL

ARQUITECTURA Y REALIDAD VIRTUAL – TRASPASANDO LOS LÍMITES DEL PAPEL

REALIDAD VIRTUAL COMO REPRESENTACIÓN ARQUITECTÓNICA

Durante muchos años una de las herramientas básicas que ha utilizado el arquitecto para recorrer su camino ha sido la capacidad de saber explicarse mediante el dibujo. Croquis, esbozos, acuarelas y perspectivas llenaban las mesas de los despachos de arquitectura.

El arquitecto era aquella figura que, además de tener habilidad para diseñar un edificio con rigor, también tenía la destreza de plasmar en un papel todo lo que su cabeza imaginaba.

La conexión imaginación-lápiz permitía obtener una documentación en la que el arquitecto se apoyaba a la hora de explicar y hacer llegar su idea a la gente.

Una documentación que era realmente llamativa, ya que visualmente tenía un gran poder de seducción porque mantenía la esencia de lo artesanal; atractiva, detallista y cuidadosa.

Hay que tener en cuenta que era necesaria una alta inversión de tiempo para conseguir unos dibujos realmente logrados pero con poco realismo, irreversibles y con un punto de vista único que explicaba el espacio de manera reducida.

"Mi mano es una extensión de mis pensamientos, de mis pensamientos creativos. Cuando se dibuja algo, el cerebro y las manos trabajan juntos"

Tadao Ando (1941, Osaka), arquitecto.

Las imágenes virtuales, «renders», se han ido abriendo camino a pasos agigantados durante los últimos años y han dejado el dibujo hecho a mano en un segundo plano.

A día de hoy, al combinar la arquitectura y la realidad virtual, se pueden conseguir imágenes con un nivel de realismo muy elevado que nos permiten visualizar e imaginar un espacio no construido.

Las texturas, los materiales y la iluminación nos ayudan a dar ese salto de calidad respecto al dibujo a mano.

A pesar de este gran salto, se sigue manteniendo la gran desventaja de los dibujos mano, que no dejan de ser una fotografía que nos enseñan una porción muy pequeña de toda una idea.

¿Somos capaces de imaginarnos un proyecto en su totalidad viendo únicamente una imagen? ¿Un render es capaz de contener toda la esencia de un proyecto?

Es cierto que el mundo de la arquitectura ha hecho un esfuerzo por aprender un nuevo idioma de representación que esté al alcance de todo el mundo, pero ¿es suficiente? ¿podemos los arquitectos inventar una especie de esperanto arquitectónico que nos ayude a transmitir de una manera más concisa y clara nuestras ideas?¿existe la posibilidad de observar de manera global y no parcial aquello que propone el arquitecto?

La respuesta es sí.

Combinar la arquitectura y la realidad virtual nos ayuda a traspasar los límites del papel y permite a la gente vivir un proyecto, vivir una idea.

Gracias a la realidad virtual podemos crear una experiencia sensorial que reemplaza completamente a cualquier tipología de representación anterior.

Con este avance tecnológico podremos cambiar radicalmente la forma en la que nos relacionamos con los espacios, mejorando sustancialmente la comunicación arquitecto-cliente.

“La arquitectura sólo se considera completa con la intervención del ser humano que la experimenta.”

Tadao Ando (1941, Osaka), arquitecto.

Como podéis imaginar, la realidad virtual permite visualizar y desplazarse por distintos espacios antes de que estén construidos, pero también permite realizar una interactividad en tiempo real con estos espacios.

Esto quiere decir que durante un paseo virtual podemos modificar los colores de una pared, la tipología de parqué, encender y apagar luces, o visualizar qué tipo de mobiliario queda mejor en nuestro comedor. Y no solo eso.

Existe la posibilidad de vivir un proyecto de día, de noche, lloviendo, nublado o con un sol radiante. Numerosas maneras de sentir un proyecto en tan solo pocos minutos.

Por eso esta nueva herramienta que une la arquitectura y la realidad virtual, no solo ayuda al arquitecto a explicar una idea, sino que permite al cliente a entenderla perfectamente.

PANELES FOTOVOLTÁICOS O PANELES TÉRMICOS SOLARES

Una de las cuestiones que tenemos siempre encima es la diferencia que hay entre los paneles fotovoltáicos y los paneles solares.

Actualmente, según el decreto 21/2006 de 14 de febrero en las que es obligatorio incorporar parámetros ambientales y de eco-eficiencia en los edificios que sean de nueva construcción, los procedentes de reconversión de antigua edificación y los resultantes de obras de gran rehabilitación, entendiendo como tales las que sólo excluyan el derribo de las fachadas o constituyan una actuación global en todo el edificio.

Los edificios que tengan una demanda de agua caliente sanitaria igual o superior a 50 litros/día a una temperatura de referencia de 60°C, que normalmente son la mayoría, tendrán que disponer de un sistema de producción de agua caliente sanitaria que utilice para su funcionamiento energía solar térmica con una contribución mínima en %, o mediante otras energías renovables, procesos de cogeneración o fuentes de energía residuales procedentes de la instalación de recuperadores de calor independientes a la propia generación de calor del edificio.

En estos casos los paneles fotovoltáicos no nos funcionaría como un sistema de producción de agua caliente ya que están formados por un conjunto de células fotovoltáicas que producen electricidad a partir de la luz que incide sobre ellos mediante el efecto fotoeléctrico, convierten la luz solar en electricidad.

Aunque no los podamos utilizar como un parámetro eco-eficiente, a partir del pasado 5 de octubre, se eliminó el “impuesto del sol” el cual supone la eliminación de las tasas y las trabas que ponían al derecho a producir y consumir tu propia energía eléctrica a través de tu instalación solar.

¿Cómo funcionan los paneles fotovoltaicos?

Como ya hemos dicho antes los paneles se componen de un conjunto de celdas o células fotovoltaicas que producen electricidad gracias a la luz solar que incide sobre ellos. Las placas fotovoltaicas pueden ser cristalinas o amorfas. Las cristalinas, a su vez, pueden ser monocristalinas (se componen de un único cristal de silicio) o policristalinas (se componen de varias partículas cristalizadas de pequeño tamaño). En cuanto a las amorfas, el silicio no se cristaliza.

Los paneles monocristalinos son menos efectivos que los policritalinos ya que contienen menos cristales, pero en cambio, son más económicos.

Para la colocación de las paneles o placas fotovoltaicos se recomienda para una familia media instalar entre 6 y 10 placas solares, que son entre 1,5kW y 2,5kW para que sea factible y eficiente.

¿Cómo funcionan los paneles térmicos solares?

La energía solar térmica consiste en el aprovechamiento de la energía del Sol para producir calor que puede para la producción de agua caliente destinada al consumo de agua doméstico, ya sea agua caliente sanitariacalefacción.

Los colectores de energía solar térmica se clasifican en como colectores de baja, media y alta temperatura. Los colectores de baja temperatura generalmente son placas planas usadas para calentar agua. Los de temperatura media también son placas planas usadas para calentar agua o aire para usos residenciales o comerciales. Los colectores de alta temperatura concentran la luz solar usando espejos o lentes y generalmente son usados para la producción de energía eléctrica.

La energía solar térmica, no se consume instantáneamente, ya que depende de la demanda existente, por lo que, es necesario acumularla. Por ello, necesitamos un sistema de acumulación del agua caliente de consumo, para que se pueda suministrar a medida que se va demandando. Esto se consigue con los Acumuladores o Interacumuladores. Los podemos colocar junto a las placas solares en la cubierta, que es más económico, o colocarlas dentro de la vivienda.

Si queremos que la energía solar sea un apoyo para el sistema de calefacción necesitaremos instalar un intercambiador de placas. El circuito cerrado que une los captadores se denomina Circuito Primario; el Circuito Secundario corresponde a aquél que parte del intercambiador al depósito de acumulación solar. Los intercambiadores pueden ser externos al depósito (intercambiadores de placas), o interiores (serpentín). Normalmente el apoyo consiste en un 10%-20% de la demanda energética de la calefacción.

Los dos sistemas de aprovechamiento de energía solar son compatibles, y muy beneficiosos para nuestros hogares. La instalación no es muy complicada y hoy en día todos los industriales del gremio están al día con este tipo de energías renovables, por lo que es una buena solución para ser un poco más eco-eficientes.  

ESTANCIAS DEL HOGAR: COCINAS

Cuando empezamos un proyecto, una de las piezas más importantes y personal es la cocina. ¿Cocina abierta o cerrada? ¿Cocina en isla o en barras? ¿Os gusta cocinar?

Las cocinas siempre han sido un punto importante de relación de una casa. Desde la historia, era el espacio central de una casa, tanto para calentarse como para el cocinar los alimentos. En la actualidad seguimos con el mismo punto de partida, la cocina es la primera estancia que se coloca en el diseño de una casa.

Desde NextArquitectura pensamos que es muy importante conocer bien al cliente y sus costumbres para ser capaces de situar con intención la cocina dentro de la vivienda.

 

¿Cocinas abiertas o cerradas?

Entendemos una cocina abierta, como una cocina integrada en el mismo espacio de sala de estar y comedor. De esta manera tenemos mucha más amplitud y, sobretodo en tipología de casa inglesa, conseguimos más luz en un punto más interior de la casa.

En referencia a las cocinas cerradas, podríamos pensar en la cocina convencional, cerrada en el espacio de cocina, no por eso tendría que ser una cocina interior ni perder la relación con el comedor o la sala de estar.

Tipologías de cocina

Cocina en isla

Aprovechar las islas para situar parte del programa de cocina, como los fogones o el fregadero, es una buena opción. Tener los elementos de trabajo de una cocina enfrentados facilita su uso dentro de ella. La mayoría de veces se utilizan las islas para incorporar una zona de comer, ya sea mediante taburetes altos o continuar con una mesa comedor.

Cocina en “U”

Lo que valoramos dentro de una cocina es tener todos los elementos correctamente situados para poder trabajar cómodamente dentro de ella. Por eso tener la cocina en forma de “U” facilita mucho la disposición de los tres elementos clave dentro de una cocina, la relación entre nevera, fregadero y fogones.

Cocina flexible

En una cocina abierta valoramos la opción de poder “esconder” los elementos para disponer de un orden.

Recurrimos varias veces en tener una cocina flexible para poder integrar la cocina dentro de la sala de estar como un mueble más dentro de ella.